lunes, 8 de marzo de 2010

La experiencia de Granada.

Fue total. La llegada de Aminetu Haidar al Salón de Actos de la Facultad de Ciencias provocó una explosión de júbilo entre los asistentes mientras los periodistas se la comían a flashes. La emoción era notablemente visible entre la gente.
Gracias a Aminetu Haidar la Causa Saharaui está tomando mucha fuerza en los últimos meses. Todos los actos han servido para renovar y fortalecer el compromiso con la causa saharaui. Finalmente los vergonzosos acuerdos entre la Unión Europea y Marruecos se firmaron. No hay duda, los intereses económicos imperan sobre los DDHH. Confieso que estoy siendo preso de una fuerte e incómoda sensación de impotencia frente a la injusticia que se está cometiendo con el Pueblo Saharaui y más sabiendo que en realidad todo se debe a la debilidad del Polisario ya que no tiene un poderío militar como el que tienen los marroquíes. El único pecado del Pueblo Saharaui reside en su existencia como pueblo en un territorio con unos recursos naturales y en haber sido colonizado por una potencia tan débil en aquel entonces como España y que no tuvo agallas para hacer frente al chantaje del régimen marroquí para llevar acabo adecuadamente el proceso de descolonización tal como estipulaba la ONU (y sigue sin poder hacerlo, véase Caso Haidar). Ahora más que nunca estoy convencido de que la única solución al problema es encontrar la forma de ser más fuertes que Marruecos para obligarle –del modo que sea- a que deje de pisotear los derechos de los saharaui y salga (por las buenas o por las malas) del Sáhara Occidental.

viernes, 26 de febrero de 2010

Bienvenidos todos!!!Este es nuestro sitio.

La idea de la creación de este blog responde a la necesidad de los jóvenes saharaui en Valencia de tener un lugar de encuentro en Internet donde exponer ideas, análisis críticos de la situación del conflicto del Sáhara Occidental, de nuestra sociedad y de nuestra cultura, inquietudes, vivencias interesantes, etc. mediante la publicación de artículos y demás. Todos nosotros tenemos algo en común. Llevamos muchos años en España, tantos que solemos padecer una profunda nostalgia por aquello que habíamos vivido cuando éramos pequeños, en los Campamentos. Ahora que estamos crecidos y con plenas facultades que nos permiten analizar críticamente nuestra situación, y muchos ya con estudios o trabajando, alguien ha tenido la genial idea de asociarnos, nuestras circunstancias tan similares nos lo exige, formando así Jóvenes en lucha por la Causa Saharaui que ahora, en muchas comunidades autónomas, hay una delegación con este nombre, compuesta por jóvenes en su mayoría saharauis y con el perfil antes citado.

Si bien es cierto que tenemos fama entre nuestros compatriotas de ser gente desarraigada que, de haber pasado tanto tiempo desconectados de nuestro entorno socio-cultural en el que nacimos y algunos presentan claros signos de olvido de su lengua materna, el hassanía, y de algunos modales de comportamiento esenciales para con el prójimo, pudiéndose considerar occidentalizado al cien por cien; también es cierto que en nosotros se mantuvo viva la militancia indestructible con nuestra causa. La idea de un Sáhara libre siempre estuvo en nuestros corazones, inamovible, la defendemos como fieras, no nos cansamos de escuchar canciones de “nidal”, nos encanta hacer y tomar el té, nos gusta encontrarnos y practicar el ser bidani poniendo nuestras darra3as y melfas aunque nos pasamos hablando en español, o mejor dicho, mezclamos de forma insólita el hassanía, el castellano y el valenciano. Somos así y entiéndanse como ventajas o inconvenientes, no lo hemos podido evitar.

Ahora nos hemos asociado, en el nombre de la Causa Saharaui nos hemos asociado para ser una fuerza más que lucha por la independencia del Sáhara Occidental, tierra de nuestros antepasados y que nosotros hemos heredado aunque nos la han arrebatado antes de que nazcamos anulando la posibilidad de que crezcamos en ella ya que nuestros padres tuvieron que huir ante la invasión brutal que se les venía encima, instalándose en unos vastos campamentos, que conocemos como los Campamentos Refugiados Saharauis en Tinduf, y a los que asociamos cualquier recuerdo de nuestra infancia, nacimos y crecimos allí viviendo en aquellos aguatin rul y ebyut ettoub. A una edad temprana muchos de nosotros vinimos con el Programa Vacaciones en Paz, eyyoula, y en vez de volver a los Campa, tuvimos la buena o mala suerte de quedarnos en España de la que se nos decía ser un lugar adecuado para estudiar junto con una familia española y disfrutar de un nivel de vida que en los Campamentos nunca tendríamos.